La visión de Club LIA es transformar la educación de manera divertida e innovadora para desarrollar las mentes más creativas del futuro.

Por esa razón, el pasado mes de abril, realizamos uno de nuestros viajes de innovación para Directores de Escuelas Mexicanas, donde además de sacar a los maestros de su zona de confort, los llevamos a conocer otros lugares, países, idiomas, metodologías y realidades.

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El destino esta ocasión fue Silicon Valley, un lugar que promueve y crea la mayor cantidad de cambios tecnológicos que influyen en nuestra vida diaria. El “Innovation Getaway”, nos dio la oportunidad de comprobar y conocer cómo se vive la educación en la región de Bay Area, en San Francisco, California. 

Esta experiencia incentivó la creatividad del grupo y generó nuevas redes de trabajo e intercambio de conocimiento. Nos mostró una perspectiva distinta para entender cómo influye este ecosistema tecnológico en la formación de los estudiantes que viven en esta zona del mundo. 

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Visitamos varias escuelas con diferentes características y empresas relacionadas con la creación de nuevas tecnologías enfocadas en educación. También tuvimos un tour por las oficinas corporativas de Google y una presentación de todo un día para conocer sus herramientas educativas.

Fue un recorrido planeado para impactar la mente de los tomadores de decisión en las escuelas; una travesía orientada en influir positivamente en su manera de pensar, que a su regreso, sirviera como punto de partida para construir dinámicas más innovadoras con sus equipos de trabajo.

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Durante las visitas escolares encontramos un común denominador: una forma de trabajar completamente distinta a la acostumbrada en las escuelas mexicanas. 

No es solo el uso de chromebooks (las computadoras de Google dirigidas a educación) como una herramienta más de apoyo y no como el centro de su operación, es la forma de trabajar, el papel del maestro durante la clase, el acomodo de los alumnos en los salones y las diversas actividades simultáneas que realizan.

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Más allá de sus impresoras 3D para “experimentar” desde la primaria, nos llamó la atención que tienen libros de lectura libre y espacios para pensar, debatir, crear…

La modernidad de sus procesos educativos, nos motivó a seguir implementando cambios en la manera de enseñar, pues si bien, las siguientes generaciones tendrán oportunidades globales, también competirán con candidatos de todo el mundo, y necesitarán herramientas de alto nivel para no quedarse atrás. 

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Una escuela que nos llena de orgullo

El Instituto de las Américas Bilingüe (IAB), de Rosarito, en Baja California fue uno de los colegios convocados a este viaje, asistieron ambas directoras: madre e hija. Lo que resultó muy positivo, pues combinaron visiones generacionales para traducir todo lo aprendido en sus espacios de trabajo. 

Este equipo de mujeres, no solo vió y entendió lo que hacen distinto estos profesores, sino que, se dieron el tiempo de discutir y acordar lo que podían hacer desde su escuela para implementar las nuevas ideas con sus estudiantes de secundaria.

Fotos cortesía del IAB

En esta primera etapa, los alumnos del IAB del ciclo escolar 2019-2020, encontraron una escuela y salones renovados: había frases inspiradoras rotuladas en las paredes, cambiaron los mesabancos por mesas y sillas, se surtieron de materiales para usar en clase, y lo más importante: sus profesores tenían una nueva actitud.  

Foto cortesía del IAB

Al ser un Instituto fronterizo y bilingüe, les fue más sencillo implementar algunos conceptos en inglés. Están adelantándose a una realidad global, que vivirán sus egresados en pocos años. 

Fotos cortesía IAB

“Nos atrevimos a transformar los salones, pintamos murales, sacamos los típicos mesabancos, y con mucho entusiasmo y creatividad, los convertimos en espacios de coworking, round tables y growth mindset”, señala Alejandra Villanueva, la joven y activa directora. 

“Los alumnos están emocionados, muy participativos, vienen contentos y trabajan motivados“, relata.

Nos queda claro que, el espacio, el lugar, el color y hasta el mobiliario, tienen un impacto en los estudiantes que los emociona a participar y a crear, pero sabemos que esto no tendría el mismo significado, si los maestros no tuvieran la preparación para transmitir y aprovechar estos nuevos recursos.

Foto cortesía IAB

Este colegio forma parte de Club LIA y ha invertido en capacitar a sus maestros para desarrollar nuevas formas de trabajar y educar; siempre poniendo al alumno al centro y a cargo de su aprendizaje. Aquí el profesor es un guía y un facilitador de conocimiento, no es el tradicional experto y mucho menos, un orador. 

Si cada uno de los directores que asiste a nuestros viajes, o participa en una de las actividades de Club LIA, implementara estos pequeños cambios en sus escuelas, en poco tiempo, el impacto sería enorme, y la maquinaria para transformar la educación que tanto necesita nuestro país, caminaría seguro a la innovación.

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Definitivamente, es un proyecto que necesita la colaboración de todos, accionando y ejecutando juntos. Sin limitarnos a vivir experiencias, sino aprovechándolas para generar cambios reales en nuestras escuelas, comunidades y regiones: un salón, una escuela a la vez. 

Este caso nos demuestra que sí es posible, y nos impulsa a seguir trabajando por sumar a más escuelas cada día.

En noviembre tendremos nuestro próximo viaje de innovación educativa a Israel. Si te interesa asistir escribe a info@clublia.com ¡queremos saber de ti!

Por: Lourdes Ibáñez, directora y cofundadora de Club LIA

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