Elisabet Carpio/Coach Académico Club LIA

 

Durante los últimos años, hemos experimentado la evolución y revolución que han significado los medios digitales en la sociedad, influyendo en grandes cambios en nuestra vida, transformado por ejemplo, la manera en que nos comunicamos, organizamos, trabajamos, interactuamos, compramos e incluso los servicios se han diversificado con ayuda de la tecnología digital.  Inevitablemente, esta revolución ha influido en la forma de aprender  y en cómo adquirimos no sólo información sino conocimiento.

 

Por ello, es que actualmente, las escuelas que se encuentran preocupadas y ocupadas en desarrollar habilidades para el siglo XXI dentro de su perfil de alumnos, incluyen los medios digitales como herramientas para la construcción del conocimiento, estimulando no sólo su uso sino el logro de competencias que les preparan para enfrentar los retos de un mundo digital.  Ya es una realidad que ellos tendrán que utilizar tecnología sea cual sea el trabajo que desarrollen y la ciudad donde vivan, pues sin tecnología podría ser que no tuvieran demasiadas oportunidades laborales e incluso sociales.

 

Seguramente las tareas de nuestros hijos en la actualidad, tienen mucha relación con estas herramientas digitales, por lo que la mejor forma de convertirlas en herramientas potencializadoras de aprendizaje y competencias, es que tanto padres como maestros, hagamos de ellas nuestros aliados.

 

Partamos del hecho de que la familia es el principal entorno de aprendizaje para los niños en todos los ámbitos de la vida, desde el nacimiento y hasta la adolescencia, observan a los adultos en casa, imitan conductas, aprenden y repiten patrones de acciones, hábitos, valores y costumbres.

Inevitablemente ocurre lo mismo con los medios digitales, si en casa la actitud es prohibitiva hacia éstos, nuestros hijos los verán como herramientas negativas o perjudiciales y peor aún, se convertirán en un tabú y quizá el uso que le darán sea de forma “escondida” y no desarrollarán tampoco la capacidad de uso favorecedor y crítico de este tipo de medios.

 

Por el contrario, si nuestra actitud es despreocupada, muy permisiva o irresponsable, tampoco les ayudaremos a saber gestionar el uso de estas herramientas a medida que crecen, ya que hacer un uso adecuado de las tecnologías en casa implica no utilizarlas solo como “niñera” para tener a los niños entretenidos, sino en tener una actitud proactiva de cómo y de qué manera las podemos utilizar para jugar, aprender, expresar, comunicar y crear a través de ellas.

Por lo que un uso responsable, educativo, creativo y supervisado de las tecnologías puede traer beneficios en el desarrollo cognitivo de nuestros hijos.

 

Aquí presentamos algunos de los primeros pasos  para comenzar a utilizar la tecnología digital en familia:

 

  1. Mantener los dispositivos digitales en áreas comunes de la casa y administrar su uso en tiempo. Es importante crear momentos “libres de la tecnología” como la hora de la comida o momentos de convivencia en donde se realizan otro tipo de actividades. Cuando exista una conversación en familia, también nosotros debemos prestar atención y  mirar a los ojos así como lo esperamos de nuestros hijos.

 

 

 

 

 

2. Jugar y aprender en familia. Tomar un tiempo para compartir intereses y aficiones de nuestros hijos en cuanto a los videojuegos que les gustan o actividades en línea, nos permiten estrechar vínculos socio afectivos importantes, se propicia un ambiente de armonía, se fortalece la comunicación y se generan destrezas juntos, además de que siempre resultará divertido competir entre padres e hijos.

  1. Tomar tiempo para realizar una revisión e investigación. Existen diversas aplicaciones y plataformas que aunque están basadas en juegos también estimulan en nuestros hijos habilidades relacionadas con el pensamiento crítico, análisis, comprensión lectora, ciencia, idiomas, etc. Conocerlas nos ayudan a que sean herramientas de aprendizaje divertidas y de acuerdo al entorno en el que han nacido y están creciendo, es decir, el digital.

 

 

 

 

 

 

  1. Mantener comunicación efectiva con nuestros hijos. Sin el fin de alarmar, es indispensable conversar con nuestros hijos sobre los riesgos que existen en Internet, explicarles por qué es importante proteger su identidad, sus datos y cuidar la interacción que realizan a través de esta herramienta. Además de la comunicación es importante realizar una supervisión responsable y hacer uso de filtros de seguridad (sin caer en el extremo prohibitivo o negativo).

 

  1. Enseñar los diversos usos que tiene la tecnología digital además del entretenimiento. Permitir que ellos puedan ver de cerca que la tecnología es de utilidad, por ejemplo, al realizar compras, comunicarnos con un familiar que está lejos, ubicar un lugar el cual visitarán, observar tutoriales, formar un álbum familiar, tomar un video de algo importante, presentaciones del trabajo de mamá o papá etc. hará que tengan una concepción clara de que ellos también pueden desarrollar sus propias ideas, solucionar retos, crear, aprender y hacer de la tecnología algo útil y benéfico.

 

 

 

 

 

 

Pero, principalmente, recordar que somos su ejemplo, nuestros hijos aprenderán de lo que nosotros con nuestras acciones les mostramos, por lo que será poco útil si intentamos hacer lo anterior y ellos nos observan por horas pegados a una pantalla sin escuchar o conversar con alguien o por el contrario si nos miran teniendo miedo de utilizar un dispositivo electrónico porque no le entendemos o no sabemos cómo utilizarlo.

 

 

 

 

 

Como en todo, la clave es el equilibrio y el acompañamiento que como padres les demos, no podemos dejar pasar el hecho de que estamos educando a nuestros hijos en un mundo digital en el que independientemente de lo que eso implique, somos su principal fuente de aprendizaje y formación.

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