A todas las personas nos gusta jugar, simple y sencillamente porque es divertido. Pero en el caso de los niños, el juego es algo que predomina en su vida, les emociona y es en lo que ocupan la mayor parte de su tiempo. Incluso cuando no están jugando, están pensando a qué hora podrán hacerlo o cuál será su próxima aventura.

Por eso mismo, es primordial promover el juego como una estrategia de aprendizaje, pues además de captar la atención de los estudiantes, te ayudará a mantenerlos interesados por más tiempo.

Recuerdo que en mis primeros años como profesora, al terminar el día y despedir a la clase de segundo año de primaria, uno de los niños me dijo:

-Miss, el día de hoy me gustó mucho, no trabajamos naaaada.

-¿Cómo que no trabajamos?, le pregunté.

Nooo Miss, solo jugamos!

-Me reí y le dije, pero a ver…cuéntame ¿qué aprendiste hoy?

Mientras caminábamos, me fue narrando no solo los conceptos aprendidos a través del juego, si no que me compartió toda una letanía de reflexiones personales aprendidas durante la clase.

Ese día entendí el valor que tiene adaptar los juegos a los temas y contenidos de aprendizaje. Fue entonces cuando decidí que jugar con mis estudiantes, sería la metodología que utilizaría para lograr un aprendizaje más significativo.

A continuación les cuento algunas razones que yo descubrí sobre la importancia de aprender jugando:

1.- Jugar nos permite equivocarnos

Cuando jugamos nos damos permiso de cometer errores. En el juego nos atrevemos, tomamos decisiones (a veces no son las mejores), pero en el intento, nos damos cuenta que no pasa nada si fallamos, nos da risa y seguimos adelante. Aprendemos de los errores de manera práctica y natural, sin temor a volver a equivocarnos o sin miedo a ser juzgados.

Si fallamos en un juego, aprendemos a enfrentar y a solucionar problemas y situaciones difíciles, tal como se haría en la vida real. El juego nos ayuda a desarrollar confianza personal y a perder o disminuir el miedo a equivocarnos.

2.- Jugar desarrolla habilidades cognitivas

El juego logra captar la atención de todos los participantes y nos ayuda a enfocarnos y concentrarnos correctamente. El desarrollo cognitivo se produce en el juego cuando pensamos, recordamos, buscamos, comprendemos, razonamos y reflexionamos sobre los conceptos previamente aprendidos, que nos impulsan a resolver las situaciones que se producen en el juego, todo esto con el objetivo de acertar o inclusive ¡ganar!

Jugar estimula la imaginación, la creatividad y desarrolla ambos hemisferios del cerebro. Además, nos pone en alerta, activa todos nuestros sentidos, nos hace mucho más receptivos y dispuestos a vivir la experiencia de un proceso de aprendizaje.

3.- Jugar permite asimilar conceptos teóricos

A través del juego, se le da sentido a conceptos vistos de forma teórica y se interiorizan los conocimientos para lograr un aprendizaje significativo. Jugar refuerza lo visto previamente en clase y aterriza de manera práctica lo que se vio solo en teoría.

La clave es adaptar el juego a los conceptos de aprendizaje, dar varios ejemplos, oportunidades, y además, permitir la participación de todos los alumnos.

4.- Jugar desarrolla habilidades sociales

Al jugar se fomenta la relación entre los niños, promoviendo la interacción entre ellos.

Los alumnos aprenden a convivir, a interactuar y a resolver conflictos mientras trabajan en equipo. También aprenden a cumplir las reglas del juego, lo cual fomenta el respeto y la conciencia, pues para cumplir un objetivo o lograr una meta, es necesaria la cooperación y colaboración entre compañeros, lo que facilita el desarrollo de habilidades sociales.

5.- Jugar fomenta empatía y autoestima

El aprendizaje mediante el juego aumenta la motivación, estimula la satisfacción y fomenta las habilidades afectivas y comunicativas.

Con el juego se desarrolla el autocontrol y la empatía, permitiendo que los compañeros se ayuden entre sí. Debemos aprovechar el juego como una estrategia de aprendizaje para adaptarlo a lo que queremos enseñar.

6.-Jugar nos hace sentir bien y felices

Jugar es una estrategia ideal que predispone a los alumnos a aprender. A través del juego, los niños viven experiencias que les provocan satisfacción, mientras imaginan, crean y se divierten.

Por medio del juego, se generan sustancias químicas que permiten liberar ansiedad, frustración, tristeza y miedo. Cuando los alumnos están contentos y relajados, se activan las redes neuronales del aprendizaje y se sienten satisfechos con su esfuerzo, por lo tanto, están más motivados y felices de seguir aprendiendo.

En Club LIA creemos firmemente en transformar la educación y alcanzar el máximo potencial de manera más fácil y divertida, por ello motivamos a los docentes a innovar y promover el juego en sus aulas.

Si los niños se sienten libres y motivados, fluyen en lo que hacen de forma natural: JUGAR.

Te invito a que tú también implementes el juego en clase ¡verás cómo aprenden mejor!

Por: Mtra. Zulema Fernández, Directora Club LIA

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