Algunos expertos en neurodidáctica plantean que el uso de la tecnología digital es una herramienta enormemente enriquecedora para la mente humana, especialmente por el carácter social que otorga la adquisición de conocimiento, y que las tecnologías agilizan el pensamiento y permiten aprender más rápido.
Las teorías del aprendizaje basadas en el modelo cognitivo plantean la necesidad de la interacción con el entorno, con los objetos y con los demás en el proceso de construcción del propio conocimiento.

El tipo de medios que utilizamos, la calidad de las herramientas, los recursos que proporcionamos a los niños y las acciones que llevamos a cabo con ellos como mediadores con la tecnología, determinarán el beneficio que puedan tener en su desarrollo cognitivo, psicomotor y afectivo.

Es precisamente en las edades tempranas cuando se cuenta con mayor plasticidad cerebral, es decir, el cerebro adapta su actividad y cambia su estructura de forma significativa de acuerdo a la experiencia, fortaleciendo el proceso de sinapsis que conecta a las neuronas.  La plasticidad de nuestro cerebro hace que nuestros comportamientos varíen en función de la etapa de la vida en la cual nos encontramos, es una capacidad natural y fascinante de nuestro cerebro que nos permite lograr procesos como el aprendizaje así como la adaptación a los cambios.

La fórmula perfecta para estimular y desarrollar al máximo las capacidades de nuestro cerebro es precisamente la plasticidad más la cultura y el entorno que nos rodean, para así poder entender los mecanismos que influyen en el aprendizaje.

La neuropsicología señala que la tecnología es enriquecedora para el desarrollo si el cerebro recibe estímulos de tipo auditivo, sensorial y motor. Por ejemplo, las herramientas digitales para el aprendizaje que se presentan en formato de juegos, donde a los niños y adolescentes se les plantean distintos retos para obtener logros y avances, llaman la atención de los alumnos ya que generalmente son atractivos en su diseño, presentan ambientes virtuales fascinantes que combinan aspectos de la realidad con la ficción, les invitan a concentrarse en objetivos claros que además les divierten.

Pero, además, pueden estimular y desarrollar en los niños y adolescentes habilidades como:

  • Toma de decisiones, a veces rápidamente, otras veces con tiempo para pensar.
  • Predecir lo que pasará, plantear hipótesis antes de decidir por una acción.
  • Controlar diferentes variables al mismo tiempo para superar los retos.
  • Elaborar estrategias adecuadas para alcanzar objetivos, modificar, rectificar, cambiar y probar de nuevo.
  • Aprender de los errores.
  • Desarrollo de la orientación espacial, la coordinación visión-motora y la percepción visual.
  • Promueven el razonamiento, la memoria y el desarrollo de redes neuronales.

Además podemos agregar aspectos socioafectivos que se estimulan, por ejemplo, la autoestima, la motivación al logro, el autoconocimiento de las capacidades y limitantes, replanteamiento de metas y uso del propio potencial como valor para concluir o superar dicha meta, todas ellas son habilidades determinantes para la vida, para los cambios y la adaptación al medio.

El contacto y dominio de un entorno digital permite que los niños y adolescentes estimulen ambos hemisferios cerebrales. Por un lado, al hablar del hemisferio izquierdo, nos referimos a los procesos de lenguaje, pensamiento lógico, habilidad científica y numérica, capacidad analítica, procesos de información y estructura del aprendizaje.
El hemisferio derecho, se encarga de los procesos de percepción sensorial, se especializa en procesos no verbales, podríamos decir que es el hemisferio soñador, imaginativo, creativo y artístico.

En cuanto a la funcionalidad del hemisferio derecho, destaquemos la creación y creatividad; es decir, todo aquello que nos permite idear, pensar, proyectar soluciones innovadoras, originales y distintas a los problemas. Crear significa que podemos utilizar las herramientas para escribir y construir historias, cuentos, preguntas, listas, imágenes, y un abanico de opciones muy amplio, sin olvidar que las tecnologías son herramientas fantásticas también para la creación artística, visual, musical y audiovisual.
Hoy sabemos que la creatividad es clave en los procesos de aprendizaje, permite un trabajo cognitivo en la función ejecutiva del cerebro, nos ayuda en la memoria a largo plazo, a la conceptualización del conocimiento, a hacer análisis crítico y emitir juicios, el reconocimiento y el análisis de las emociones, activar información almacenada para responder a nueva información o crear ideas nuevas.

Un último aspecto a mencionar dentro de aquellas habilidades que se estimulan y desarrollan en ambientes digitales, son aquellas que se relacionan con la socialización, la cual no está exenta de funciones cerebrales para que ocurra, ya que para socializar hacemos uso de funciones como la atención, la percepción, la motivación, la regulación emocional, la memoria, la autoconciencia, el lenguaje y el autocontrol; y la sincronización de todas estas funciones es posible gracias a la corteza prefrontal y la amígdala principalmente, ambas zonas cerebrales relacionadas con el autocontrol y autoconocimiento.
Los entornos digitales de aprendizaje pueden proporcionar estímulos suficientes y facilitar la adquisición de un conocimiento bien organizado con base en estrategias de aprendizaje para la resolución de problemas y de conocimientos metacognitivos así como de habilidades autorreguladoras de forma individual y social.

La Dra. Montessori sostenía que cada individuo tiene que experimentar y lograr las cosas por sí mismo, ya que de otra forma nunca llegará a aprenderlas de manera significativa. Un individuo bien educado continúa aprendiendo después de las horas y los años que pasa dentro de un salón de clase, porque está motivado interiormente por una curiosidad natural, además del amor al aprendizaje. Ella pensaba, por lo tanto, que la meta de la educación no debe ser llenar al niño con datos académicos previamente seleccionados, sino cultivar su deseo natural de aprender de todo aquello que el entorno provea principalmente.

Como hemos visto, en esta sociedad, la tecnología digital es parte constitutiva de la construcción y reconstrucción del conocimiento y favorece ambientes que propician la autonomía, libertad y creatividad de los estudiantes, los procesos relacionados a su uso e interacción, permiten una estimulación y desarrollo adecuados de las funciones cerebrales, así como la adquisición de habilidades y competencias.
Como educadores y padres, nuestro reto, es hacer que estas herramientas funjan como un entorno de verdaderos estímulos del desarrollo y potencialicen las experiencias adquiridas a lo largo de la formación de los niños y adolescentes.

Por: Elisabet Carpio.
Coach Académico Club LIA

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