Existen datos sobre la creatividad, que nos demuestran que algo definitivamente no está bien con la educación tradicional: antes de los cinco años, los niños cuentan con un pensamiento creativo de un 95%, mientras que para un joven de 18 años, el nivel de creatividad baja a un promedio del 40% y así va disminuyendo hasta que un adulto prácticamente pierde la habilidad de pensar creativamente.  

Al terminar la universidad actuamos con base en lo que creemos saber, así es como pensamos y juzgamos situaciones. El conocimiento aprendido es clave para desarrollar el pensamiento lógico, acción y reacción, pero de alguna manera, estos criterios terminan por frenar la capacidad creativa natural de cada ser humano. 

Como dice Sir Ken Robinson en su famoso Ted Talk de 2006 “Las escuelas matan la creatividad”. Los niños tienen la capacidad creativa intacta porque aún no tienen miedo a equivocarse, ni a cometer errores, entonces se animan a crear con toda su imaginación sin los límites de la “realidad”.

Él pone un ejemplo adorable: un niño está dibujando y la maestra le pregunta: “¿qué dibujas” y el niño responde: “dibujo a Dios”. La maestra le dice, “pero si nadie sabe cómo es Dios”, a lo que el niño contesta: “deja que acabe mi dibujo y lo sabrán”. Esta anécdota habla de cómo un niño cuenta con una creatividad ilimitada.


Sabemos que el futuro de la educación está en promover la creatividad, eso ya no está en duda. Pero, ¿cómo promoverla, arraigarla, liberarla y a la vez hacerla útil para un futuro que aún no conocemos? ¿cómo impulsar la creatividad natural de los niños para desarrollar su capacidad creadora en lugar de “domesticarla”? 

La aventura de asistir a ISTE

El pasado mes de octubre, Club LIA participó en el evento: “Creative Constructor Lab”, de ISTE (International Society for Technology in Education ) en Nuevo Orleans. 

El evento de ISTE fue una gran oportunidad para colaborar y aprender:

*Conocimos a cientos de maestros, expertos y promotores del pensamiento disruptivo. 

*Compartimos ideas, ejercicios, talleres y actividades, donde se comprobó cómo la promoción de la creatividad es la prioridad mundial en la educación moderna. 

*Participamos en actividades, think tanks, escape rooms  y diferentes especialidades con diversos enfoques pedagógicos, algunos relacionadas con la tecnología, la ingeniería o el arte.

*Aprendimos nuevas técnicas para que los alumnos aprendan por sí mismos, gracias al desarrollo de sus capacidades de pensamiento y procesamiento de información, no sólo mostrándoles simples respuestas al frente. 

Esta forma de educar obliga a los maestros a planear actividades completamente distintas con sus alumnos. No son las instalaciones, ni los materiales, sino la forma de utilizarlos y la pedagogía que hay detrás.

Lo importante es convertir la experiencia escolar en una llena de aprendizajes útiles, que permitan a los niños ser libres y encaminarse a la resolución de problemas reales usando toda su capacidad creativa.

Ejercicios que estimulan la mente

Algunas de las actividades más comunes para promover un pensamiento creativo en la escuela, tienen que ver con realizar ejercicios con los alumnos, en los que no se les dice qué hacer ni qué crear. Simplemente se les dan materiales y ellos trabajan libremente para descubrir al final del ejercicio, que fueron ellos los inventores y creadores. 

Esto lo comprobamos en todas las actividades del “Creative Constructor Lab”, pues muchas actividades se enfocaron en “sacar” lo mejor de cada alumno desde su propio interés y capacidad. 

Desde el uso de diversos materiales, diseño, dibujos y conexiones, utilizando o no computadoras, hasta jugando con realidad virtual, utilizando y creando videos en Youtube, dibujos, o doodles en Google, fotos e imágenes en Spark de Adobe y otras decenas de apps y sitios gratuitos, pero sobre todo, compartiendo y aprendiendo de otros. 

Pero ni siquiera la tecnología es indispensable, pues hasta lápiz y papel son suficientes para dibujar lo que el maestro solicita, es así de sencillo: “conectarlos con la emoción de hacer, de crear”. 

Se trata de crecer su propio pensamiento utilizando su cerebro, sus manos y su cuerpo para desarrollar, sumar, compartir, aprender a esperar, tolerar, aportar cuando es oportuno y retroalimentarse unos a otros al trabajar en equipo.

Por ejemplo, una de las actividades iniciales, demostró que usando dos hojas de papel y tijeras, los alumnos pueden hacer cualquier creación. Con estas pueden demostrar su capacidad creadora de forma distinta, pero igualmente válida y valiosa. Durante el ejercicio en ISTE “Creative Constructor Lab”, hubo tantas creaciones como personas habíamos en la sala, comprobamos cómo en pocos minutos, cada quien hizo algo único.

No se trata de quién lo hizo mejor, o cuál “creación” nos gusta más, si no de promover que todos hagan algo. Esa es la base del pensamiento creativo que nuestros niños necesitan para un presente y futuro cambiante. Una actividad tan sencilla les demuestra a los niños que lo que hagan es suyo, nada ni nadie les puede quitar esa capacidad y siempre existe la posibilidad de hacer algo nuevo.

¡Manos a la obra!

Realiza esta actividad:

Reúnanse alrededor de una mesa, o desde sus lugares. Entrega a cada alumno 2 hojas de papel y coloca al centro tijeras para compartir (redondeadas para evitar accidentes) y pegamento en lápiz (pritt) con la siguiente instrucción: Crea lo que quieras en 5 minutos. Debe ser poco tiempo, pues la mente divaga, planifica y busca en automático hacerlo todo perfecto.

Pueden cortar, dibujar o pegar utilizando el material disponible y máximo 2 hojas de papel por alumno. 

Observa la emoción con que la trabajan, quizá a algunos les cueste más trabajo empezar e incluso tratarán de imitar a otros. Permite que lo hagan, deja que vivan su propio proceso. Al final expón todas las creaciones juntas y deja que te expliquen abiertamente y como ellos quieran lo que hicieron. Repite esta actividad con pequeñas variaciones durante el ciclo escolar. ¡Te sorprenderá su evolución!

Si te interesa promover este tipo de  talleres y pensamiento con tus maestros y  alumnos acércate a CLUB LIA, súmate a la comunidad de Líderes Innovadores en Aprendizaje y empieza a desarrollar con nosotros las mentes creativas del  futuro.

Por Lourdes Ibáñez, CEO de Club LIA

 

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