Mi niña acaba de entrar 5to grado de primaria. Es una niña inteligente, feliz, que brilla donde quiera que va, cariñosa, divertida, traviesa, talentosa, noble, muy lógica y que a veces me sorprende con su capacidad de razonar, de resolver cosas y de sacar sus conclusiones. Demasiado despierta, diría yo.. Pero, hay algo, odia la escuela. La detesta. Le choca. 

Confieso que llegó un momento en el que llegué a sospechar que quizá estaba siendo maltratada o molestada. Pero realmente es muy querida, una consentida de sus maestras y muy amada por sus amigos…Entonces, ¿Por qué odia tanto la escuela? Especialmente las matemáticas. ¡Las aborrece!

Estos días, comprobé que usa las matemáticas perfectamente en su vida. Nos ganó en el juego de cartas y me dio una solución lógica que yo no vi, para resolver un problema con el cajero automático. Obviamente, razona, (¡demasiado!) Cuando le expliqué que para darme esa solución, aplicó las matemáticos perfectamente, abrió más grande los ojos que de costumbre. Estaba sorprendida. 

Elena es Artista. Canta como los dioses. Cuando canta, se transforma, actúa y se aprende de memoria las canciones con solo escucharlas una vez. Sean en inglés en español o en italiano. 

  • ¿Cuál es tu materia Favorita? – “El Recreo” 
  • No hay nada de la escuela, nada, ninguna materia que te guste? -“Música”

“¡ES LA FORMA EN QUE LE ENSEÑAN!” 

¡CLARO! Como la mayoría de su generación… Elena necesita entender el “para qué” de cada cosa, pero la manera de enseñar de sus maestras, no contempla esas respuestas. Solo repetir y memorizar… Y eso, para esta generación, simplemente “¡NO FUNCIONA!” 

  • ¿Por qué no le pides a la maestra que te vuelva a explicar?
     -“Porque me vuelve a repetir lo mismo que no entendí”.  

Si tan solo sus maestras supieran lo que podrían lograr solamente haciéndoles las preguntas correctas a sus alumnos. Explicándoles el origen, contándoles historias o el para qué de lo que les enseñan… Si pudieran entender que esta generación necesita INVOLUCRARSE, comprobar y razonar, lograríamos lo impensable, con su gran capacidad.

En camino a casa, al pasar por la escuela, Elena mencionó:  Ese lugar es el infiernohaciéndose la chistosa, pero al pasar por el centro de las artes, donde toma clases de belcanto, y su hermana de teatro y actuación, me dijo: Ese lugar es el paraíso y yo, lo entendí perfecto.

La educación tradicional no solo es obsoleta, se ha convertido en una amenaza para el talento de la nueva generación. Una generación despierta, activa, que se cuestiona todo.  Sobre-estimulada, sí… inmediata, digital, globalizada y conectada, pero especialmente “creativa“. 

Cuando le dije a Elena que necesitaba aplicar las matemáticas en la música, sin siquiera darse cuenta, no lo podía creer. Pero, la neurociencia ha comprobado que el arte, en particular la música, activa las neuronas del cerebro, especialmente la corteza visual, auditiva y motriz.

Cantar o tocar un instrumento musical, además de disciplina, estructura y precisión, requiere de concentración matemática y lingüística desde el hemisferio izquierdo, que al conectarse  con el hemisferio derecho, que maneja el contenido nuevo y creativo, impacta su razonamiento, memoria, y desarrolla otras habilidades, como la planeación, secuencias lógicas, funciones socioemocionales, de ejecución y se plantea soluciones prácticas que se pueden aplicar en diferentes aspectos de su vida. 

Necesitamos que los educadores,  maestros y padres, entendamos que quienes debemos adaptarnos a una nueva realidad, somos nosotros. Esta generación activa y no pasiva, que necesita ser comprendida para interesarse en aprender. Precisamente, porque su realidad es distinta y sus estímulos son otros, (al igual que sus oportunidades) el reto es más grande que nunca antes. ¿Por qué alumnos como Elena odian la escuela, si aman aprender?
En los 80ś podíamos decir, que el maestro lo sabía todo y transmitía ese conocimiento. Hoy, el maestro no necesita saberlo todo.  Lo que sí requiere, es identificar el estilo de aprendizaje de la diversidad de sus alumnos, enfocar esa capacidad, encaminar la información y permitirle al alumno descubrirla, desarrollarla, comprenderla o hasta construirla él mismo, para aprender. Esto logra un impacto de largo plazo, porque entonces los alumnos entienden, su cerebro se activa, se motiva y trabaja por el resultado. Seguir instrucciones, escuchar explicaciones largas y  memorizar para pasar un exámen ya no es válido.

Existen miles de historias como las de Elena, en todas las escuelas de México y sin duda, en el mundo. No solamente en la música, pero en los deportes, en la tecnología, incluso en el juego. 

Hoy el aprendizaje está en todos lados. Pero, ¿cómo canalizar esas capacidades y convertirlas en un verdadero potencial? ¡El reto es enorme! La buena noticia es que, gracias a estos mismos tiempos modernos que lo han modificado todo, existen también miles de estrategias didácticas, herramientas y tecnologías con las que podemos apoyarnos y que están al alcance de quien decide actualizarse. Hoy más que nunca, los tiempos nos exigen una transformación de la forma de hacer las cosas. 

Una verdadera “Transformación de la Educación” no está en el uso de una tecnología, ni en un curso de actualización ni en la forma de un aula digital. Claro, que todo esto podría formar parte de una solución completa, bien planeada. Las herramientas, cualesquiera que sean, son eso. “herramientas”. El impacto está en la suma de la pedagogía y la didáctica, con las distintas herramientas y los componentes indispensables: La innovación, la creatividad, el estímulo y la colaboración.

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