Actualmente esta pregunta parece ser una de las más difíciles de contestar. Hay quienes dicen: ni un minuto. Mientras que para otros, no importa el tiempo, sino la calidad de los contenidos. 

Existen diversos estudios científicos que de alguna forma u otra defienden ambas teorías, sin embargo, llevamos tan poco tiempo con esta revolución digital, que es difícil llegar a conclusiones definitivas.

Como padres o maestros, muchas veces se nos complica encontrar un punto medio, pues a nosotros mismos nos cuesta medir los tiempos que pasamos en el celular o la computadora, ya sea por responsabilidades laborales, entretenimiento o relaciones sociales, nos sentimos obligados a estar conectados gran parte del tiempo. 

Por eso mismo, somos capaces de experimentar en carne propia las ventajas y desventajas que estas tecnologías tienen en nuestra concentración, manejo del tiempo, convivencia social, memoria, eficiencia laboral, etc. Lo cierto es que si para nosotros es difícil entender estas relaciones digitales, para los niños lo es aún más, por eso necesitan la supervisión de un adulto que les ayude a relacionarse de manera más saludable y sin excesos con la tecnología.

Aún recuerdo cuando leí que, tanto Bill Gates como Steve Jobs mantuvieron las tecnologías que estaban desarrollando lejos de sus hijos; me sorprendió enterarme que Gates les dio sus primeros celulares hasta los 14 años, mientras que Jobs prefirió dejar el iPad fuera de su alcance. Incluso al comienzo de la tecnología móvil, tanto Jobs como Gates limitaron la exposición de este tipo de tecnología en el hogar. 

Quizá sus declaraciones nos hablan de algo que “ellos saben” y que nosotros ignoramos. Estos aparatos y sus contenidos están hechos para generar cierta dependencia, quizá esa sea la razón por la que estos CEOs restringieron celulares y pantallas en su propia casa.

Por otra parte, la Academia Americana de Pediatría, recomienda mantener el límite de interacción de los niños menores de 6 años con pantallas (ya sea tableta, computadora, teléfono o televisión) en una hora. Pero todos los que son padres, seguramente saben lo complicado que es esto en la vida real. 

Seguramente muchos se sentirán más tranquilos al saber que un estudio reciente presentado por el Oxford Internet Institute determinó que no había correlación entre limitar el uso de dispositivos y el bienestar de los niños.

“Nuestros hallazgos sugieren que, si los padres establecen las reglas sobre el tiempo de pantalla digital y están activamente involucrados en explorar el mundo digital con sus hijos, es mucho más significativo que el tiempo que pasan los niños en pantalla”, explica el Dr. Andrew Przybylski, autor principal del estudio.

Es decir, no es tanto cuánto tiempo lo ven, sino qué ven, con quién lo ven y cómo interactúan con ello. El proceso mental de jugar un videojuego educativo junto a los padres u otros familiares, es muy diferente a simplemente observar videos en modo repetitivo.

Por esa razón, las interacciones digitales con los niños no se deben medir en cantidad (aunque también deben existir límites), es más importante evaluar la calidad de los contenidos que observan. 

Finalmente es una realidad que nuestros niños nacen dentro del mundo digital y es más importante enseñarles a navegarlo, para que en un futuro sepan medir sus tiempos y sobre todo elijan sabiamente a qué se los dedican, esto resulta más provechoso que prohibirles la interacción con estos medios. 

En Club LIA Líderes Innovadores en Aprendizaje, hemos desarrollado una plataforma digital para que niños de preescolar y primaria se familiaricen con la digitalización de forma productiva y educativa. 

Además, ofrecemos herramientas a los docentes para educar a estos nativos digitales a través de materiales de calidad y acompañamiento seguro para transicionar en este mundo que les tocó vivir sin que se resientan sus interacciones sociales o académicas, pero sacando todo el provecho del conocimiento, motivación y productividad que puede proveerles estar inmersos en la tecnología.

Buscamos convertirnos en creadores de tecnología y no solo en receptores pasivos de la misma. Un niño que sabe programar, puede crear algo de la nada, ser más creativo, inventor y contador de historias. Un niño que puede dar órdenes a una máquina tiene al mundo en sus manos. Por eso creemos en una digitalización acompañada por profesionales de la educación y padres involucrados en el futuro de sus niños. 

Para conocer más de nuestros programas para educación de docentes y programas escolares que educan en el lenguaje del futuro visita clublia.com 

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