Por naturaleza, los niños son curiosos y exploradores de todo lo que les rodea, tienen diversos intereses sobre los cuales indagan sin temor y a partir de ello formulan sus propias hipótesis e interpretaciones del mundo.
Muchas veces, dentro de la propia escuela, apagamos esa habilidad nata para investigar y acercarse a la ciencia, ya que solemos enseñarles a través de fórmulas y resolución de problemas inexistentes en su entorno real, lo cual genera a lo largo del tiempo desinterés por aprender todo aquello relacionado con la ciencia y la investigación.

Al trabajar en el aula la investigación de manera descontextualizada, logramos que los alumnos únicamente aprendan datos, cifras, procedimientos, etc. Sin embargo, al incluir la investigación como una estrategia interactiva,  les permitimos acercarse de manera natural a lo que les rodea, ya sea la naturaleza (cambios climáticos, ecología, flora, fauna, el espacio, etc.) o a fenómenos incluso sociales (bullying, discapacidad, redes sociales, altruismo, etc.), así, ponen en práctica sus habilidades para encontrar información que no solo sea de interés sino que les lleve a construir y a proponer a partir de ello.

Los resultados se optimizan más cuando hacemos de la tecnología nuestra aliada en la investigación. Hoy en día, gracias a ella, los niños tienen posibilidades de obtener mucha información, acercarse a lugares que no conocen, observar videos e imágenes sobre sus temas de interés, realizar experimentos, entre otras cosas.

Existen también programas que ayudan a reforzar las habilidades de investigación en los alumnos además de acercarlos a la ciencia, como por ejemplo, Space Place de la NASA, una aplicación para que los niños aprendan sobre el espacio y la astronomía de forma amena y divertida o NOVA de la UNESCO, una revista que tiene como objetivo divertir a los niños mientras aprenden acerca de las ciencias naturales, las matemáticas, la tecnología y las ciencias sociales.

Pero además, las diversas herramientas que utilizamos comúnmente en un laboratorio de cómputo (procesadores de texto, hojas de cálculo, presentaciones, edición de imágenes, audio, video, internet, etc.), nos pueden ayudar a generar el interés por la investigación y la ciencia, no solo al ser fuentes de información, si no también recursos que apoyen el proceso investigativo, como por ejemplo, al recopilar datos, elaborar esquemas, tutoriales, documentar hechos, redactar informes, etc.

 

Algunas de las habilidades que los alumnos pueden desarrollar a través de la investigación son:

  • Analizar problemas al explorar fenómenos y hechos.
  • Observar, recoger y organizar información relevante.
  • Planeación.
  • Emplear diferentes métodos de análisis.
  • Sistematizar y compartir sus resultados.
  • Proponer y plantear alternativas de solución con sustento.
  • Ser críticos y abiertos 
  • Trabajar colaborativamente 
  • Ser empáticos.
  • Ser honestos y éticos.

Empezar a incluir la investigación en el aula es sencillo, puedes seguir estos pequeños pasos:

 

  1. Indagar sobre un tema de interés relacionado con el contexto actual y que sea un tema que puedan vincular con diversos contenidos y competencias.
  2. Realizar debates y plenarias de donde surjan preguntas y planteamientos.
  3. Elaborar un plan para realizar la investigación.
  4. Búsqueda de información a través de diversas fuentes, entre ellas entrevistas, observaciones, consultas, etc.
  5. ¿Qué haremos con esa información? Recopilar datos, realizar registros, anotar resultados, graficar, exponer, realizar análisis.
  6. Presentar y compartir lo que encontramos.
  7. Proponer un plan o acciones que solucionen un problema o que mejoren las condiciones de lo observado.

No tiene que ser complicado iniciar a nuestros niños de Preescolar o Primaria en la realización de una investigación que les ayude a desarrollar su sentido crítico y analítico, al mismo tiempo de adentrarlos de una manera interesante en el mundo que les rodea.

 

Recordemos que como docentes, somos los mediadores entre el mundo de la información y la conformación del conocimiento en nuestros alumnos, dándoles las herramientas a través de un currículo integrado y contextualizado.

 

Nada será más significativo, que el proceso de aprendizaje a través de experiencias reales y dinámicas que estimulen cada día su capacidad de asombro y que también dejen huella en nuestros alumnos.

 

“Me lo contaron y lo olvidé, lo vi y lo entendí, lo hice y lo aprendí”. Confucio.

 

Por: Elisabet Carpio. Coach Académico Club Lia

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