Maestros a cargo, de principio a fin aprovechando estos sencillos tips.

La primeras dos semanas de clases son cruciales para establecer un ambiente respetuoso, feliz y creativo. Para lograrlo desde el inicio hay que establecer acuerdos claros que los niños puedan seguir y que les ayudan a mantener la armonía, la atención y la curiosidad a lo largo del año.

El lograr esto hará que tanto los estudiantes como los profesores tengan un año escolar más provechoso y menos estresante, en el que los niños aprendan con el currículum escolar, pero que también sean capaces de expresar, crear y desarrollar nuevas habilidades, al mismo tiempo que los educadores pueden disfrutar de la espontaneidad, alegría y capacidad de asombro de sus alumnos. 

1 . Sé un docente proactivo, no reactivo 

Hay dos tipos de maestros, los reactivos y los proactivos. Los maestros reactivos son los que no tienen un plan de convivencia en el salón de clases, esto provoca que cuando surgen distintas situaciones estresantes el educador reaccione de forma arbitraria con gritos, amenazas y castigos a los problemas que suceden naturalmente en un grupo escolar. Esto provoca que tanto maestros como alumnos acaben más estresados y cansados, disminuyendo así su capacidad de enseñar y aprender respectivamente. 

Los otros y, más exitosos, son los profesores proactivos, estos son aquellos que sí tienen un plan de convivencia claro, este plan toma en cuenta el carácter psico-emocional de los niños y busca establecer reglas de colaboración grupal donde predomina la empatía y el respeto para ayudar a prevenir conflictos y resolverlos de forma equitativa cuando surgen. Los educadores proactivos son consecuentes con ese plan y al final de cada día se van a casa con mayor satisfacción ya que los niños cumplen objetivos, aprenden mejor y su nivel de estrés es mucho más bajo. Los educadores proactivos, preparan sus clases con anticipación cada semana y sobre todo tienen claro todas las actividades que harán desde la primera semana de clases ya que estas son donde los alumnos tendrán claro ese plan de convivencia que marcará la pauta para el resto del año. 

Un educador proactivo también tiene un plan diario de actividades y lo comparte cada mañana con los alumnos, de esa forma ellos saben qué esperar durante el día, eso les da seguridad y confianza para aprender y mantener su atención en cada actividad, saben que todas las cosas que hacen tienen un principio y un final y cuánto tiempo tienen para cumplir cada actividad. Es importante dar un tiempo al final del día para repasar qué vieron, para que los conocimientos queden claros en los alumnos y regresen a casa con una idea fresca de lo que aprendieron.

2. Establece acuerdos. Las 5 reglas del salón. 

Acuerdos y reglas sencillas y claras

Un plan de convivencia debe ser sencillo con declaraciones directas, redactadas siempre en positivo y que tengan un vocabulario al nivel de cada clase para que sean claras para los alumnos. Se recomienda que estas reglas principales del salón no sean más de 5, sobre todo en preescolar y deben ser inamovibles. Una vez que se establecen no deben de modificarse. Para establecer los acuerdos el educador se debe preguntar ¿qué espero que mis alumnos hagan? Si la respuesta es, por ejemplo, quiero que sean respetuosos conmigo y entre ellos, que sean ordenados, que sean curiosos, que tengan disciplina y puntualidad entonces crear reglas en consecuencia que establecerán el acuerdo a seguir.

El primer día hay que establecer las cinco reglas, pero habrá que ir practicando de una en una hasta que lo tengan claro los niños. Si por ejemplo una de las reglas del salón es levantar la mano para hablar, entonces hay que pedir a los niños que la usen, y ser especialmente estrictos con esa regla durante los primeros días del ciclo escolar. 

Acostúmbralos a pedir la palabra en orden.

La primera semana de clases debes establecer con tus alumnos las cinco reglas básicas del salón. Cada escuela tendrá un criterio diferente, pero lo importante es que se establezcan las normas básicas y que no se cambien en todo el año escolar,  quedando claras tanto para los niños como para los padres. De esa forma todos sabrán qué esperar tanto si se cumplen las reglas como si estas no son cumplidas. 

3. Establece un plan de responsabilidades claro 

Los niños que saben exactamente lo que les espera si cumplen las reglas o las consecuencias que tiene no hacerlo, viven en un marco que les da seguridad y confianza tanto en lo emocional como en lo cognitivo. Por eso un sistema de responsabilidades y consecuencias contundente, que no se deje al humor del maestro, sino que se apegue a un código de convivencia es importante.

Reconócelos públicamente (corrígelos en privado)

Las consecuencias siempre deben ser congruentes a la falta y deben de fomentar un aprendizaje para que en un futuro no se vuelva a incurrir en el incumplimiento de la regla. Las consecuencias en la escuela no deben verse como “un castigo” y no deben atentar contra los derechos de los niños. El tiempo de juego es valioso e importante por lo que quitar tiempo de recreo no debe ser una opción. Por otra parte, para motivar el cumplimiento de las responsabilidades siempre es útil ofrecer reconocimientos y recompensas, tanto individuales como grupales, no siempre tienen que ser materiales, piensa fuera de la caja, se creativo y hazlo divertido. 

4. Fomenta hábitos de orden y limpieza 

El orden en el salón es importante porque el ver las cosas organizadas ayuda también a organizar la mente o al menos a no distraerla con factores externos. Que cada material tenga un sitio específico y que después de cada actividad regrese a su lugar es básico para que los niños sepan cuándo una actividad comienza y termina. Tener materiales didácticos bien cuidados y en sitios donde los niños puedan acceder para sacar y luego guardar, los hace también responsables de sus cosas y del material de todo el grupo. El cuidado del salón no solo debe depender del docente sino que es un espacio de aprendizaje y que esté bien debe recaer en todo el grupo. 

5. Integra al  grupo

La primera semana de clases hay que hacer actividades para conocer a los niños, poder observar sus capacidades y áreas de oportunidad y ver en qué necesitarán más guía y apoyo. Con actividades para “romper el hielo” también se desarrolla una mejor comunicación entre el grupo, de esa manera los chicos saldrán los primeros días de clases sintiendo que ya han hecho nuevos amigos y se sentirán cada día más cómodos, con una autoestima saludable y confiados para hacer preguntas y participar en su aprendizaje.

Participar en actividades juntos como grupo ayuda a construir relaciones, formar comunidad y resolver problemas, lo cual es extremadamente valioso. Pueden ayudar a crear un sentido de confianza y unión entre los compañeros y con su profesor. Fomentan diferentes temas de conversación, oportunidades para resolver problemas y nuevas experiencias. Estas son las cosas que ayudarán a un niño a desarrollar un fuerte sentido de sí mismo, así como también habilidades sociales sólidas. 

6. Sienta las bases para un aprendizaje socio-emocional

El comienzo del año escolar es un momento fundamental para comenzar a desarrollar habilidades sociales y emocionales. Fomentar esto temprano ayudará a establecer un tono positivo en la clase durante el resto del año.

Los niños comenzarán a sentirse parte de la comunidad del salón de clases, tendrán un sentido más fuerte de confianza en sí mismos y estarán mejor preparados para manejar los desafíos que enfrentan durante todo el año. Establece una rutina diaria de manera que expresen emociones, respiren y hagan ejercicios de atención plena, que los llevará a sentirse bien, concentrarse y trabajar mejor.

7. Valora a cada niño sin juzgarlo

Un educador proactivo encuentra tiempo durante la primera semana de clases para hacer una evaluación rápida de sus alumnos. Hacer observaciones, tomar nota de cómo actúan los estudiantes en la clase, cómo responden, cómo se comportan y qué habilidades se observan y cuáles requieren apoyo para desarrollarse.

Detecta las habilidades que deberían manejar para su edad y diagnostica dónde están académicamente. No te preocupes demasiado por lo que no demuestran saber, más bien concéntrate en conocerlos mejor, hacer que se sientan cómodos y busca desarrollar lo mejor de cada niño. Haz un plan para que cada quien descubra su talento, lo que le gusta y en lo que se siente cómodo, y fomenta actividades que den oportunidad para crecer en lo que les cuesta más trabajo. 

Teniendo claros estos siete puntos te aseguramos que tendrás un inicio de año exitoso y que el buen ambiente de tu clase continuará hasta finales del ciclo, permitiendo sentirte FELIZ por los resultados y motivando a crear clases innovadoras y divertidas para tu próximo grupo.

Por: Arlen Becerra
Mentor Educativo Club LIA


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